VENUCA
EVANAN

¿HACIA DÓNDE VAMOS?

“Puna ñankunapi tupaspanchuispas, mana reqsinakuspapas,

 napayukunchis, traguchata qonacunchis, cocachata haywanakunchis,

taparikunchis mayman risqanchista, chikallantapas parlarikunchis /

 Y también cuando nos encontramos en los caminos de las punas,

aun sin conocernos, nos saludamos el uno al otro; nos invitamos un trago, nos alcanzamos algún poco de coca; nos preguntamos hacia dónde vamos; y solemos charlar un rato”

 

Correspondencia entre Hugo Blanco y José María Arguedas.

El Frontón, 11 de noviembre de 1969.

 

 

La conocí en la comunidad de Sarhua en el 2015, durante una visita promovida por nuestro recordado amigo y promotor cultural César Ramos Aldana. Heredera de la tradición de su padre, el Amauta Primitivo Evanán Poma, Venuca Asunción Evanán Vivanco es en la actualidad un artista multidiscipinaria que basa su producción en su mirada reflexiva de nuestra sociedad. A través de estos últimos seis años he sido testigo privilegiado del efecto transformador que el empoderamiento cultural ha ejercido en ella y la madurez constante de su trabajo, siempre planteando nuevas aristas y complejizando su mirada testimonial como mujer, madre e hija de migrantes.

 

Desde una mirada social podemos reconocer en su trabajo el testimonio de la comunidad residente en Lima reflejada en el planteamiento de escenas tradicionales, reuniones y festividades que mantienen vivo los lazos familiares y comunales (1), las actividades relacionadas a la promoción y el turismo en favor de la comunidad que buscan impulsar el desarrollo económico y productivo de Sarhua (2) y la transmisión de saberes ancestrales relacionados a la pintura tradicional de las tablas de Sarhua, Patrimonio Cultural de la Nación desde el 2018. Como artísta que posee este amplio bagaje cultural, su propuesta excede largamente los límites de la tradición, abordando decididamente otros discursos, más complejos, los cuales la han situado en nuevos espacios de intercambio cultural y reconocimiento a su trayectoria.

 

Uno de los principales registros testimoniales sobre el conflicto armado interno que vivió el Perú en la década de los ochenta fueron representados por diversos integrantes de la comunidad de Sarhua con gran detalle y precisión histórica. Lamentablemente la incompresión, voluntaria o intencional, del rol testimonial de las tablas llevaron al Estado Peruano a ejercer un presión injusta contra sus creadores acusándolos de apología al terrorismo, e impidiendo en el 2018 al Museo de Arte de Lima exhibir una importante colección donada desde el extranjero. Como lo señalan Ramón Mujica y Primitivo Evanán en la publicación Piraq Kausa /¿Quién será el culpable? estas “eran piezas que narraban los primeros años de violencia en Sarhua, Ayacucho”. Superado el veto, se otorgó la autorización para que las tablas donandas ingresaran al Museo de Arte de Lima MALI, “sin ninguna medida cautelar pendiente, peligro de incautación o restricción alguna para su exhibición, difusión y discusión”.[1] La tabla que Venuca elaboró como registro y reflexión de lo ocurrido incluye 3 escenas claves: la representación de los hombres y mujeres que confeccionaron las piezas en los talleres de la Asociación de artistas populares de Sarhua ADAPS durante los años noventa (3), la inauguración de la muestra post-censura, representando el patio principal del MALI, con exactud rigurosa de asistentes, artistas y autoridades (4) y el diálogo de las piezas Sarhuinas con otras piezas de arte contemporáneo que fueron parte de la exhibición (5). Su propósito es reafirmar la pertinencia del arte popular en las instituciones museales como una mirada integral de las artes en el Perú.

 

Otro aspecto importante de su producción son las representaciones sobre la violencia de género, las muertes y desapariciones de mujeres víctimas de abuso (6) En estas escenas su mirada resulta interesante y nos ayuda a comprender el complejo escenario que acompaña a las desaparecidas y sus familiares en el contexto andino. Desde el punto de vista del familiar que no encuentra el cuerpo ni la justicia, representado en una capilla ardiente en donde la vestimenta contiene una poderosa carga simbólica: la ausencia y el doloroso recuerdo. Imposible desvincular esta representación a otras de similiar intensidad como la adaptación teatral de la obra de Julio Ortega “Adiós, Ayacucho” por parte del Grupo Cultural Yuyachkani, en donde el desaparecido retorna sobre su capilla ardiente en busqueda de sus restos para descansar en paz.

 

Algo que ha caracterizado la producción de Venuca en los ultimos años es su constante diálogo con las problemáticas de nuestra sociedad. En ese sentido, la representación de las tempranas desapariciones de Inti Sotelo y Bryan Pintado en la trágica noche del 14 de noviembre en manos de las fuerzas policiales cobran un sentido alegórico y reinvindicativo al ser representados como “héroes del bicentenario / mártires de la democracia” (7), surcando los cielos de nuestra ciudad sobre cóndores, con la bandera extendida a manera de puente entre ambas vidas que no se conocian y con el puño en alto en señal de que fallecieron luchando por nuestros derechos civiles. Sin duda una de las más interesantes representaciones pictóricas de ambos jóvenes, de las muchas que se han plasmado en distintos puntos de Lima.

 

La pandemia llegó hace exactamente un año y muchas vidas se han perdido desde entonces. En esta desigual lucha diaria, muchos han tenido que buscar formas creativas de sobrevivir ante la incertidumbre. Una de ellas ha sido el resurgimiento de las ollas comunes (8) las cuales en muchos distritos han sido la única forma de combatir el hambre y la crisis económica. Venuca retrata este proceso describiendo como las mujeres luchadoras y organizadas han resultado ser el verdadero motor de la resistencia. Por otro lado, en el contexto de nuestras comunidades originarias, el panorama no ha sido más favorable, quizá acaso más duro durante los primeros meses, por el centralismo que intensifica las brechas en las regiones de nuestro país. Pero si algo caracteriza la obra y el carácter de Venuca es la capacidad de resiliencia a través del patrimonio y la herencia cultural. Es por ello que ella, junto a Violeta Quispe Yupari se consolidaron como las precursoras en la confección de mascarillas con contenido patrimonial, las cuales se comercializaron en distintos puntos de la ciudad y a las que se unieron muchos artistas tradicionales. Como resultado de este proceso y de manera testimonial, Venuca nos deja unas de sus últimas y más poderosas tablas. Ella se retrata así misma usando su mascarilla (9) acompañada del lenguaje de las redes sociales para generar un mensaje de solidaridad y concientización del uso de esta prenda como parte de las estrategias para frenar la pandemia, con una mirada amable que desafia nuestra inercia  y convoca nuestra solidaridad.

 

Venuca representa el cambio. Un punto de inflexión dentro de una tradición familiar. Un cambio de paradigma social de una comunidad originaria que ha requerido de una nueva generación para materializarse. Ser mujer, sarhuina y artista creadora en una sociedad tan compleja, llena de brechas y que aún no se desprende de sus prejuicios es un constante desafío. Ella lo sabe y ha resuelto seguir labrando el camino que pronto las jóvenes sarhuinas de la comunidad recorrerán. Y aquí estamos nosotros, acompañándola en estos caminos que no son de puna sino de asfalto, preguntádonos siempre: y ahora Venuca, ¿hacia dónde vamos?

 

 

Jose Diaz Angulo

Lima, marzo del 2021

 

[1] Texto introductorio “Piraq Kausa: La memoria pintada de Sarhua” en ”Piraq Kausa /¿Quién será el culpable?”. Ramón Mujíca Pinilla y Primitivo Evanán Poma. Editorial Planeta, 2019.

VENUCA EVANAN (LIMA, 1987)

 

Artista visual e ilustradora, heredera de las tradiciones y expresiones artísticas de la comunidad de Sarhua.  Cuenta con más de diecisiete años de experiencia en la elaboración, difusión y promoción de las tablas de Sarhua, utilizando técnicas y materiales tradicionales como las tierras de colores naturales y la pluma de ave para el delineado. Podemos encontrar en su temática las costumbres y leyendas del pueblo sarhuino; asimismo, temas relevantes como la  migración, o temas e historias individuales y personalizados. Siempre en sus obras busca la revalorización de la mujer andina sarhuina. En el año 2019 obtuvo el premio Kuna Expressions otorgado por la empresa Kuna en la Feria de arte Art Lima; y por dos años consecutivos ha obtenido el 3er puesto en el Concurso de Nacimientos Peruanos organizado por ICTYS. Venuca ha dictado talleres ilustrativos sobre la elaboración de tablas de Sarhua en el Centro Cultural De España, en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, en el Museo de Sitio Puruchuco, en el Lugar de la Memoria (LUM), en el Museo del BCR (hoy Museo Central), en la Asociación de Artistas Populares de Sarhua, en el Galpón Espacio, en el Museo de Arte de Lima (MALI), en la Fundación Euroidiomas y en la misma comunidad de Sarhua. Ha sido finalista en el XI Concurso Nacional de Pintura del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) en el 2019. Ganadora del concurso de arte contemporáneo 2020 ICPNA